sábado, 9 de octubre de 2010
Una eternidad sin ti.
Una vida, una eternidad, cuánto pasará para que el olvido llegue, mi razón se nubla y mi cordura tambalea, entre coherencia y locura, mi corazón te busca y solo encuentra, una tormentosa y larga angustia, mi alma se agita y vuela sin tiempos ni destinos, las sombras acechan, y mis latidos titilan sin contener el mareo que le provocan el silencio que arremete en la noche de mi insomnio sin pausa. Y tengo miedo de tu silencio que me atrapa en esta noche, tengo miedo del silencio que se abrió entre tu y yo y que amanece conmigo, si aun en el bullicio de la ciudad escucho nuestro silencio. La pena de ser y no ser de haber sido y ya no ser parte de ti, va más allá de lo supuesto, es tan honda y profunda tu ausencia, que hace huella en mi vida, dejando una herida que duele y ya no se cuando el dolor está y cuando se va, solo lo puedo sentir muy dentro mío hablándole a tu silencio. Y entonces la tristeza me invade y no me deja ya salida, se mete por mi piel, por mis sentidos y se instala en lo profundo de mi ser. Esta tristeza que duele en el alma, en el cuerpo, y te recuerdo pero tu silencio es quien me responde y ya no se si soy yo o mi dolor el que habla y vuelve tu silencio que me hace recordarte y estaré asi aunque pasen mil tiempos pensándote en tu silencio, en nuestro silencio eterno.
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