martes, 5 de octubre de 2010
Amigo.
Y el llanto estalló en mis ojos y mi alma temblaba de frío y desolación, había perdido a mi amor para siempre, mi piel se estremeció al contacto de su mano que acarició suavemente y me habló muy bajo, casi en un susurro, confía en mi, deja que te ayude a no pensar. Lo miré con gran angustia y pensé que no pensar en ti sería imposible. Con mucha paciencia me fue llevando por un mundo diferente al mío, lleno de fantasías y cuentos de dulces sueños que complacieron mi alma y nutrieron mi mente.Sin más elementos que la palabra me mostró recodos de un camino que no conocía y que él iba desandando a mi paso, ese camino de la amistad real y tangible que se dejaba sentir, que se dejaba acariciar por sentimientos sin tiempos y con dulzura en la pasión de la palabra, me acunó en sus brazos con transparencia y tenaz paciencia hasta que el mismo sueño del cuento me envolvió y caí rendida y perdida en él.
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