viernes, 15 de octubre de 2010

La tormenta.

La campiña quedó cubierta por nubes espesas que teñían de gris el cielo y que sumergían en un torbellino revuelto a nuestras vidas que hasta ayer estaban unidas. Sabemos que no se puede ser feliz sin haber conocido el dolor, no se puede amar sin haber conocido el desamor, para que haya un encuentro deben haber existido muchos desencuentros, todo lo vivido no tiene retorno y aunque nuestra alma esté herida llegará el momento de ser sanada, la terrible tormenta que hoy nos envuelve se irá alejando para dejar en nosotros un cielo claro y despejado donde tu y yo nos encontremos para vivir nuestra historia en su plenitud, extasiados solo con mirarnos y en una loca pasión dejarnos arrastrar hacia un nuevo mundo donde el amor, nuestro amor sea visible para nosotros y que aún pasando cien años siempre te busque y encuentre a ti, y tu siempre llegues a mi orilla y a mi cielo ya sin tormentas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario