viernes, 7 de octubre de 2011

Un café para el alma

Sentada, mirando hacía la nada, mientras el humo del café confunde mis ideas, y la pluma fluye dejando letras sobre el blanco papel que espera por mi.
Sin querer tu ausencia me hace crecer, me ayuda a saber quien en realidad quiero ser.
El café comienza a enfriarse, tomo un sorbo y su sabor llega a mi alma inspirada, logrando convertir mis desencuentros en experiencias de vida.
Voy susurrándole historias a mi corazón, que me habla con perfección y sabiduría, mi pluma se transforma en artista, mis palabras en desiciones, el café ya está frío, ya no puede complacer mi alma que ha salido hacia mi meta, escapando del abismo entre lo que soy y seré por ti.
Las mariposas que vuelan a mi alrededor me contagian su libertad, yo deseo trazar mi propio vuelo.
Alguién se acerca arráncandome de mis pensamientos, le pido un café para el alma, me mira, haciendo una mueca burlona, trae el café, sus ojos, cual dos luceros se posan en los míos, bajo la mirada confundida, me evado de él, vuelvo a mi pensamiento etéreo, mi alma se deja impregnar por el aroma que emana el café, se siente muy liviano, huele a colores, sabe a paz. Pienso, cuando la vida me golpeé, un café para el alma...

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