Si mi mundo de naufragios y algunas batallas sin aciertos, te resulta inquietante, si mi vida revoltosa, desprolija, no adaptada a reglas ni esquemas impuestos, te resulta a locura, no trates de entendeme, solo compréndeme.
Es que vengo de caminos pedregosos, con subidas sinuosas, una maleta pesada por bagajes de pasados recuerdos, que abruman y pesan, haciendo doler mi alma, entonces comprende, porque muchas actitudes son contrarias a las que esperas de mi, no es una buena característica de mi propia voluntad, son sueños opuestos a tus espectativas, alejados de una realidad vana.
No trates de entenderme, solo compréndeme, si a veces camino bajo la lluvia, y llego a casa cansada de llorar por una sonrisa que no llegó a la cita, si por las noches me sientes caminar en silencio en busca de esos duendes que acompañaron mi infancia, tu no entiendes mi excusa que te hace compañía, más te enojas por mi alterada pasión visionaria.
Es que vengo de noches somnolientas, de la proa de la ciudad que está lejana de ti, donde la luz de una antorcha ilumina la oscuridad que traiciona los rayos de luces que quieren atravezarla para llegar a mi, entonces mis manos portan caricias que mi presencia te ofrece, mi boca parece querer despojarse de las palabras que mueren sin ser dichas.
No trates de entenderme, solo compréndeme, sé mi faro que guíe mi barco cuando se haga a la mar, se la compañía que necesita mi andar inseguro, acompañáme en la travesía que dejará atrás la nube tormentosa que mi alma quiere alejar para siempre, sé mi realidad...
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