Te escondes en pasiones lejanas que se rebelan en mis sueños, te debates entre el deseo de estar y el miedo a sucumbir ante la manifiesta inquietud de tu ser, me alumbras con tu luz de cielos nuevos, me cubres con estrellas de medianoche, y la mañana me despierta con tu ausencia.
Eres mi enigma de amor, la que descubriré con mi corcel de guerras vencidas, de antiguos dolores, de atardeceres en desiertos sedientos, de hambrientos caminos recorridos en mil caricias, en mil abrazos, en mil besos deseados.
Las sombras no podrán ya ocultarte de tu amor, que se presiente, que aletea, en su ajula, para s er libre y volar hacia mi eterna ansiedad de poseerlo, te despiertas en penumbras inciertas, me buscas como te he buscado en mis noches alteradas, me sientes en tu mente, como lacerante ardor de consuelos que no llegan, solo nuestros cuerpos encontrandose se dirán donde estuvimos ocultando el sentimiento más sentido más real que pueda existir.
En sueños nos hemos encontrado, sin saber que alli estabamos rozandonos la piel en una batalla de fuerzas que se quieren unir, en nuestras mentes, en nuestros placeres ocultos estamos soñandonos, sin más afán que el de volver a nuestros días de doradas espigas maduras, a nuestros días de eternos desvelos de amor.
Mi audaz corcel deberá correr desbocado hacia una búsqueda certera, mi alma anhela llegar más allá de un sueño más allá de una tiniebla, más allá de una bruma, necesita llegar a un mundo de soles que brillen en nuestros despertares, luego de largas noches de amor renovado, de amor encontrado, de amor tuyo y mio, que no pertenece a un pasado, que es presente, que no es más un enigma, es nuestro, nos busca, nos llama, nos alimenta el alma cada día, nos nutre el corazón, nos llena de ansiedad la piel que no resiste al esperado encuentro de dos seres encontrados en el tiempo, unidos por un viento que nos inunda, que nos atrapa en el torbellino de amores ya olvidados y que hoy renacen en nosotros, convertidos en una dicha sin final

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