Más allá de los errores cometidos, sabemos que hubo una ilusión, que nos mostró un mundo que aun no conocíamos.
Hubo momentos de mucha felicidad, más allá de las contradicciones, más allá de ti y de mi, hubo una pasión intermitente que surgió como un torrente de lluvia sobre nuestras almas aliviando sus pesares.
Fuimos más allá de lo comprensible, y la distancia se acortaba si tu voz rozaba mi oido, y mis palabras llegaban a ti como tibia caricia al corazón.
Más allá de nuestras heridas quedaron esperanzas acumuladas en un rincón esperando por nosotros. Esperando una respuesta que justificara su abandono.
Una noche compartida en la lejanía de nuestro amor, una mirada que se perdía en el infinito cielo para llegar a nuestros puertos de esperas, un camino sin señales que nos hizo equivocar la direccion que nos marcaban nuestros sentidos, y el dolor de un sueño incumplido.
Más allá de la angustia que nos provocó el desamparo, más allá de una promesa, había un amor potable que quería fluir, como agua que cae de manantial montañoso para llegar a su destino final, el mar de sus desvelos, surgiendo casi de la nada y luego corriendo libre entre obstáculos que no detienen su marcha.
Más allá del dolor de haber perdido lo más amado, hay un suave sentimiento que está perdurando, es el recuerdo, un recuerdo que me atrapa dulcemente, y me acerca más a ti, a nosotros, más allá de los tiempos tengo la convicción que el recuerdo de tu paso por mi vida estará presente en cada momento, en cada silencio, en cada alegría, en cada tristeza, en cada canción, en cada lágrima, en cada risa, tu recuerdo me acompañará por siempre más allá de los tiempos...

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