sábado, 18 de junio de 2011

Vidas paralelas

Como en un juego de ruleta sorteamos vagamente nuestro amor, que pudo ser el más grande, que pudo ser el mejor, pero con nuestra inconciencia dejamos que la ruleta dejara de girar cuando sabíamos que la bolilla caería justo en el sitio equivocado y así seguimos con este amor a cuestas que nos hace artífices de dos vidas que decidieron caminar en paralelo.
Vidas paralelas que jamás podrán unirse, nunca lo sabremos, tal vez, por pertenecer a realidades diferentes, todo nos hace seguir caminando por veredas opuestas, y aunque nuestras almas gritan desesperadas, no las oimos y seguimos nuestras vidas paralelas.
El clamor de nuestras voces se escuchan a la distancia, como cristalinas gotas que caen con tenue ruido que se asemejan a canciones olvidadas en el tiempo. Tiempo de sueños rotos, de inconmesurables partidas hacia el desierto agónico de un ser que todo lo a perdido y no hay días que aparten la angustia de no haber sido feliz, dos vidas paralelas que se esconden del abismo del olvido.
Como un día de enero cálido, como noche de abril sin estrellas, así nuestros corazones se muestran por lo que pudo ser y no fue, por lo que debimos comprender y no quisimos, por lo que debimos escuchar y escapamos al más terrible de los silencios, nuestro propio interior.
Más allá de todo gran amor hay una gran desolación, cuando las palabras dichas fueron en vano, cuando las manos acariciaron la nada, cuando dos bocas dejaron en un beso marcada una distancia, asi el amor siguió su camino, hacia otras latitudes, y nuestras vidas paralelas sin poder encontrarse

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