Silencio de mano agazapada, en la noche más profunda de nuestro existir.
Palabras que debieron ser dichas y quedaron calladas.
La noche nos persigue con sus sombras encerrándonos en sus laberintos siniestros.
Titubear de luces a lo lejos, de farolas atrapadas por la neblina, calles que doblan en sentido contrario a nuestro andar. Al conjuro de un silbido lejano que se escucha con nostálgica pena.
Sombras que delatan mi vida en tinieblas, no dejes que una vez más se disuelvan las palabras que debieron ser susurros y fueron gritos en tu boca, no permitas que esas palabras sean dagas que laceran mi alma malherida. Ya no permitas que mis manos mojadas por el rocío no puedan acariciarte, no permitas que la noche nos lleve al olvido, que sus sombras nos alejen el uno del otro.
Aunque mi nombre quede grabado en tu pecho no será ya pronunciado en tu boca. No permitas que las sombras del hastío nos envuelvan. La noche es larga, pero pasará si sus sombras son echadas de nuestro lado, no permitas que falten caricias, cada suspiro sea sentir en lo más profundo que nos pertenecemos, que esta noche de sombras, no deje huellas y vos y yo iluminados por nuestro tiempo de amor permanezcamos juntos, para que ninguna noche se lleve ningún recuerdo
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