sábado, 18 de junio de 2011
La gran hoguera
Cuando eramos niños estando en el campo, papá encendía la gran hoguera, era tan inmensa que parecía abarcarlo todo, tal vez, porque desde mi pequeñez de niña, la veía de esa manera.
Papá decía que esa gran hoguera era lo que nos mantenía unidos y felices en la noche más fría de invierno. Asi esto se convirtió en costumbre, una vez cada año cuando el invierno golpeaba con más rudeza, nosotros teníamos nuestra gran hoguera, jugabamos a su alrededor, no faltaba quien entonara alguna chacarera o carnavalito con su acordeón, era casi una fiesta, la noche se iluminaba, las llamas parecían tocar el cielo. Luego papá nos repartía un papelito donde debíamos escribir un deseo y nuestro nombre, para tirarlo a la hoguera, el mío siempre quedaba en blanco, no quería que mi deseo y menos mi nombre se quemaran.
Hoy después de muchos años, nos encontramos en el mismo lugar, los que por entonces eramos niños, ahora ya adultos, papá nos llama desde el patio y nos encontramos con la sorpresa, allí en el mismo sitio crecía la gran hoguera, fue una emoción muy grande la que sentimos, algunas lágrimas se escaparon por ahi, reímos, nos abrazamos, ya no jugamos como cuando niños, si permanecimos allí, sentí lo mismo que de pequeña, vi como esa hoguera era realmente inmensa, que sus llamas parecían tocar el cielo
Papá apareció con los papelitos, para que escribamos en ellos nuestro deseo más profundo y nuestro nombre, y luego tirarlos a la hoguera, el mío quedó en blanco, no quise que mi deso y menos mi nombre se quemaran
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario