sábado, 20 de noviembre de 2010

El trapecista.

Como un trapecista mi alma hace piruetas y me atrevo a saltar al vacío sin red, mi cuerpo tembloroso al pensar en tus caricias se estremece. Me enseñaste que ya no queda nada por hablar, todo lo que queda es un lenguaje lleno de amor y pasión que nos quema en la piel. Como un trapecista nos permitimos saltar al vacío sin red, en un espectacular y osado despliegue de danzas que dibujamos en el aire y que nos hace artífices de nuestras propias destrezas eróticas que se manifiestan atravezando la distancia y el espacio encantado e iluminado con luces que traspasan nuestros sentidos que ya estallan en iguales dimensiones. Como un trapecista nos dejamos llevar por el viento y así nos transportamos y nos rozamos y nos percibimos, nuestras manos quieren aferrarse, nuestros cuerpos se buscan tratando de encontrarse. En cada destreza que inventamos mi mirada se sumerge en la espuma de tu mar y tu mirada se instala en la playa de mi alma. Como trapecista arriesgamos todo apostando a este gran salto mortal que se parece tanto a una increíble e irremediable historia de amor.

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