Un brindis para el alma, el mejor de los brindis, el que sella una amistad verdadera, una nueva manera de sentir y ver la vida, de las formas que tu las quieras ver, de las formas que yo las quiera interpretar.
Un brindis entre tu y yo, en el lugar de la ausencia temida, en el lugar de la ilusión que renace, en un encuetro soñado en un perfil no olvidado, en una vuelta a soñar por un futuro de abrazos.
Un brindis, que no acabará en una noche estrellada, que continuará en mil noches de luna que alumbrara nuestras siluetas erguidas, sin más anhelos que nuestro futuro de amistad sincera.
Un brindis a la orilla del mar, o en la terraza más alta o al pie de una montaña, todo será posible, todo será esperado con ansiedad oculta en una gota de rocío de un amanecer cualquiera, nuestras miradas furtivas nos encontraran sin buscarnos y quedaran nuestras pupilas como enceguecidas sin poder quitarnos de nuestra visión.
Un brindis que colmará de entusiasmo, los momentos siguentes, que dejarrá de lado cualquier sufrimiento, que hará que nuestro corazón sea uno solo en un mismo latido, y nos sorprenderá la mañana extasiados, anubilados, felices, radiantes, será nuestro brindis, el sello de una amistad eterna

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