Una hermosa luciérnaga comenzó a ser perseguida, ella lo persibía pero nadie le creía, insistía, "quieren copiar mi luz", sus amigos la tranquilizaban diciéndole que nadie podía copiar su luz porque brillaba sin necesidad de artilugios, simplemente esa luz nacía de su alma.
La luciérnaga ya sin fuerzas por sentirse perseguida y copiada en forma desleal, con miedo pero recurriendo a la seguridad que le daba su natural brillo se paró de repente y dijo a quien la perseguía: "¿Puedo hacerte tres preguntas?,
¿Por qué me persigues?,
¿Por qué quieres copiar mi luz?,
¿Yo te hice algún mal?
Quien perseguía a la luciérnaga contestó, "no soporto verte brillar".
La luciérnaga pensó, pobre, no tiene una luz que brille desde el alma, por eso quiere copiarme.
Al igual que la luciérnaga muchas veces nos hemos visto envueltos en situaciones donde nos preguntamos, ¿Por qué me hacen ésto si yo no hice nada malo?. La respuesta es sencilla: porque no soportan verte brillar. La envidia es el peor sentimiento que podemos tener. Envidiar a otras personas, sus logros, es en definitiva envidiar ver a otros brillar. Cuando esto nos pase, NO DEJEMOS DE BRILLAR, no dejemos de seguir siendo nosotros,de seguir haciendo lo mejor que sepamos hacer. De todas maneras, aunque nos hieran, no podrán tocarnos, porque nuestra luz seguirá intacta, nuestra esencia permanecerá, pase lo que pase, y aunque nos quieran copiar nunca lograrán brillar con la misma luz, la luz del alma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario